Post producción y redes sociales


“La capacidad de navegar por el saber está a un paso de convertirse en una facultad predominante para el intelectual o el artista.”

Estuve leyendo un libro muy breve pero consistente de Nicolas Bourriaud, que se llama Post Producción, y creo que aporta algunos ejes claves para comprender la forma que asume la producción artística en el escenario cultural contemporáneo.

Una idea clave que allí se despliega es que los artistas ya no buscan producir obras ex-nihilo, sino que interpretan, reponen y resignifican los productos culturales ya disponibles. Es decir, el artista no trabaja con la materia prima, sino que la materia ya está informada y a partir de la cual produce su propia obra.

Los conceptos sobre los que pivotea todo el libro y que ayudan a redefenir el mapa cultural son los de producción y consumo. El consumo - según el autor de Estética Relacional- ya no forma parte de una “actividad pasiva” donde el público se limita a recibir los productos culturales, sino que, por el contrario, tiene una actitud activa frente a la obra. El consumo es -según él - también un modo de producción. Al consumir nos estamos apropiando de los objetos, dándole un determinado uso. Es decir, estamos produciendo sentido.

El autor se apoya en el readymade de Marcel Duchamp -como la mayoría de los teóricos de la estética contemporánea-. El aporte del dadaísta radica en que elige para su obra los objetos disponibles en la vida cotidiana y los coloca en un nuevo contexto. Y con esta operación está recolocando el lugar de la producción. Esto es, la producción de la obra no tiene que ver con el trabajo manual, sino también con el trabajo intelectual de elegir un objeto manufacturado y otorgarle un nuevo sentido.

Bourriaud destaca figuras centrales del arte de “post producción”. Uno de ellos es el Dj, cuya función es reponer la historia de la música a partir del copy-paste de distintos fragmentos sonoros, colocándolos en un nuevo contexto. Y está también el internauta el nuevo artista o intelectual de este siglo, que va haciendo sus propios recorridos al navegar, como un semionauta que lee los signos que se le presentan en ese mar de información que circula por la red, y los aloja en sus “bookmarks”.

También el concepto de post producción que se despliega a lo largo del libro (término que viene del cine, del video y de la televisión, en definitiva de una de las primeras posibilidades que sumaron las tecnologías digitales a la producción artística) se lo puede utilizar para pensar en las nuevas formas de producción en red que abrieron el uso de las aplicaciones web 2.0 y 2.1.

Estas herramientas abrieron nuevas formas de producción artística y nuevas formas de identidad cultural, poniendo el eje en la distribuición y co-producción del conocimiento.

Las herramientas web 2.0 son servicios/aplicaciones que posibilitan la distribución de la información. El conocimiento es compartido y producido en la red de usuarios, a partir de un sistema de categorías. Los “tags” son como la síntesis digital de los contenidos compartidos en torno a un tema. La web 2.1 avanza un poco más la producción en red, poniendo el acento en la distribución, pero también y sobre todo en la producción par a par.

Como dice Pablo con la web 2.1 se abre una bisagra que no hay que dejar escapar. Los usuarios ya no relatan al compartir la información sino que producen su propio relato. Hay en la web 2.1 una lógica de la apropiación del conocimiento inédita. Y me parece que si bien, Bourriaud no nos ayuda a pensar la red, si no enseña a visualizar las formas de producción artística actual que mucho tiene que ver con la red. En la red no se trabaja más sobre la base de la originalidad, todo es información o materia informada sobre la cual se crea nuevos relatos, nuevos sentidos, nuevos usos. La presencia de la cultura del uso, eso es lo que está tratando de instalar Bourriaud en su libro.

2 comentarios

  1. Blog de Pablo Mancini » (Post)Producción (Pingback), 22 de June 2007, 22:45
     

    [...] En la era en que lo transcendental es lo empírico, y el discurso de refrita hasta el incendio, el remix es diferencia e identidad. Lorena comenta el libro de Nicolas Bourriaud, Post Producción [...]

     
  2. Contra Contra, 25 de June 2007, 13:20

    Pero esto vendría a ser el viejo refrito de toda la vida con un nuevo estatus ¿no?
    O hacer de una carencia una nueva categoría cultural…
    De todas formas no está mal, viva el reciclaje.

     

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